Avenida de la soledadQuién de vosotros me necesita y me está llamando por las galerías de la madrugada. Quién es quien sigue mis pasos tan de cerca, quién se ha ganado ya el trato de mis sombras.
Quién despierta de un sueño al verse en mis ojos y corre despavorido a refugiarse en sus licores. A quién le leo ahora su magistral relato (a quién le marco ahora la boca con un beso).
Quién comete perjurio si no me nombra, quién hace caso omiso a los cielos del invierno y me trae por los campos negros para venderme al amor.
Por quién amanezco cubierto de polvo sobre los escalones; para quién hablo, de quién digo lo que decir no quiero. Que venga, que salga de la bruma y clave ya su daga sobre mi edredón.
En la casa de mis tíos el suelo formaba aguasEn la casa de mis tíos el suelo formaba aguas, valles de plata la tarde que entraba por sus balcones, afluentes de fragancias de sus colinas cercanas, nubes de constelaciones mis sueños de mago cierto.
En la casa de mis tíos la noche se hacía extraña, formaba enormes palabras de bellos significados: miles de niños que hallaba en el portal de la tarde por la noche eran cometas a cuya cola me asía.
En la casa de mis tíos los colores salían a verme, me pintaban las sandalias con manchas de polvo seco, y luego me recostaban en las penumbras del aire.
Por eso cuando recuerdo cómo fueron tales años dejo de ser yo mismo, y mudo de tal manera que todo desaparece bajo una tela de sueños.
Nuestra es la singladura por primaveraAl amor de un misterioso buque fue la tormenta y quedó la lluvia mansa y tanto se acercó al Sol su valor y tanto se acercó como se acerca la sombra de la tarde cuando del monte baja que se hizo suyo fue el Sol poner punto a una batalla al amanecer todos los que esperar supieron paz tenían entre sus manos, cundía la brisa en los olivos cundía la fiesta al palmeral, llegaron naves desde el puerto velas encarnadas desde el puerto sobre mástiles fueron banderas banderas fueron al amor del viento primavera ya asomada a las ventanas primavera en los pechos de muchachos o por ceñir la cintura de muchachas o por salir la calle hermosa como la soñaron sus primeros pobladores lejos las amargas noches entre la alerta lejos el final aún caliente de enigmáticos retos encuentros en el océano de las estrellas mas no recordar aquellos que aguardaron, diéronse en mañanas su recompensa que no es dolor, si al aguardar cabe un sosiego: fe en brazos armados con empeño por los siglos, amor en los ojos que adivinan mañanas como ésta.
Soledad sin tiSoledad sin ti, trallazo de oscuro vacío que me rompe. Recuerdo tuyo, viaje a un Renoir de cielos limpios. Tu nombre ese escalofrío ese rapto de fiebre que me descarna.
Si nado en tu abundancia mis poros son lagos profundos, si me interno en arboledas de imaginarte un niño soy perdido en el ocaso, si vuelo por las nubes de tu figura caigo en los acantilados del firmamento ingrávido separado de este planeta roto de sueños agonizado.
Soledad sin ti, trallazo de oscuro vacío que me rompe. Distancia de tu lado, puente que se abre contra el arco iris. Nombrarte sólo nombrarte para acariciar tus letras y luego sentarme y verte transcurrir de lejos.
El sueño de una noche de veranoBien sabéis que con todos mis respetos espíritus de la noche pero Dejadme entrar y no ocultadme la sima donde guardáis secretos milenarios Y apartad el velo que me separa del sueño que enciende la luz de otra luna No ésta sino aquélla doble que acontece en el pecho de vuestras ninfas Y es por ellas por siempre supe que el viento agita las ramas de vuestros bosques Orea así la timidez de vuestra legendaria noticia Que toda vuestra luz no cabe a ceñirse en el mausoleo de tan umbrío paisaje Sino volcada ya sin cegador destello en la forma que le da -¡Oh, pasión de su hallazgo!- la Música no ya llevada al aire en las manos de sus tañedores Sino escuchad hondo aposentada como vivo reclamo en las sienes encendidas por el desconsuelo: Que oir la Música aun dentro del alma es Conocer el goce ciertamente entregado a mis manos por su creador En una inefable noche de verano. |