Oloroso

 

El silencio hizo ahogar

todo cuanto te turbara

para que el roble velara

sueños de un oscuro mar.

Esta noche, al paladar

viene tu oleaje dormido.

Por un trago he descendido

a una solera en penumbra

donde sólo se vislumbra

la isla quieta del olvido.

 

 

Placer del viajero

 

Acaso porque llueve en esta noche escribo

para sentir de nuevo la piel del viajero.

Aún noto deslizarse, cuando cumple el sendero,

por mis labios las gotas que del cielo recibo.

 

Porque huelo su aroma ya soy tierra, y concibo

en la luz y en el agua el elixir primero

y luego, en el sarmiento, aquel fruto ligero

del que brotará el alma en su llanto cautivo.

 

Como nómada vengo arrastrando el paisaje,

a olvidarme en las calles, a perderme en las voces

y los pasos de aquellos que encuentre en el camino.

 

Ahora sólo deseo deshacer mi equipaje.

Cuando caiga la tarde nadaré entre los goces

que me ofrece mi huésped en un sorbo de vino.